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Hazte amigo de tus clientes.

Esta semana que está terminando, concluimos un taller de ventas con desarrollo de herramientas y canales digitales, que se desarrolló durante cuatro días. Al cierre del mismo, ya no eramos extraños. No fue un sentimiento que solamente yo experimenté, y me refiero a ver nacer una amistad, sino que pude comprobar que había nacido una relación de amistad entre los participantes también. Logramos conectarnos, conocernos y abrir nuestros criterios y emociones, mucho más allá de lo que el taller lo exigía.

Estamos tan acostumbrados a correr de un lado a otro, con las prisas y los afanes, que muy pocas veces nos detenemos a preguntar sobre un conocido, o un compañero de trabajo o incluso un familiar. Vivimos vidas tan aceleradas por la urgencia de los resultados inmediatos necesarios para cubrir el día a día de nuestra existencia, que hemos perdido la sensibilidad a relacionarnos con otros en encuentros casuales, como un taller por ejemplo. Aunque podría citar una reunión social, una fiesta o una serie de negocios que hacemos con personas desconocidas.

Toda relación inicia de una conexión, y las conexiones se generan a través de lograr una simbiosis emocional entre dos personas. 

Así es como la gente se enamora, sucede cuando conectan y el mundo de cada uno cambia con la sola presencia del otro. Pero lo mismo sucede en esas amistades fuertes que nada ni nadie cambia, que son capaces de superar crisis a través del tiempo y se mantienen intactas. La conexión es mágica, de hecho, Aristóteles decía que la amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

Como ves, la conexión es el inicio de algo bueno y duradero, porque en tu mundo ingresa sin fuerza otro mundo, para convertirse en uno solo. Cuando conectas, deseas dar lo mejor hacia el otro y viceversa. Y es precisamente por esta calidad de entrega que este tipo de relación casi no se ve en nuestros días.

Además que no se ven a menudo este tipo de relaciones entre amigos, hemos aprendido que un amigo es uno en un millón. ¿Has escuchado la frase que muchos dicen: Mis amigos los cuento con una mano y me sobran muchos dedos?

Esta es una creencia limitante en materia de relaciones, porque nos dice que son relaciones que no existen o mejor dicho, son escasas, difíciles de encontrar.

En este punto, siempre he creído que una persona es la responsable de su vida, de su entorno y de sus resultados. Por tanto, no importa si muchos no quieren ser mis amigos o tus amigos, importa si tú y yo estamos dispuestos a ser amigos de todos cuantos conozcamos.

Y por que no decirlo, como vendedores, hombres y mujeres de negocios que somos, ¿Estamos dispuestos a convertirnos en amigos de nuestros clientes?

Parece un punto bastante simplista, pero en el mundo todavía hay proveedores de productos o servicios que creen que son los únicos en su rubro y enaltecen su YO, argumentando lo que son y lo que pueden hacer.


¿Debe un Director Comercial acompañar a sus vendedores?

Ser amigo va mucho más allá de eso. Ser amigo de nuestro cliente es velar por sus intereses antes que los nuestros, es dar más de lo que se nos pide dar por lo que cobramos. Es más, la relación de amistad con nuestros clientes nunca se medirá en el valor que pagarán por nuestros servicios, sino por nuestra determinación de poner sus intereses antes que los nuestros.

Ser amigo de nuestros clientes es involucrarnos en sus historias, en el desarrollo de sus sueños, en sus necesidades y el el proceso de transformar sus vidas con lo que nosotros vendemos. Es comprometernos a conocerlos, a saber quienes son, qué sienten, por qué  sufren, cuál es ese sufrimiento, qué ayuda necesitan. Es ayudarles a obtener lo que desean de la manera más sencilla posible. 

Y aparte de eso, es dar un acompañamiento en el desarrollo de su transformación personal a la hora de usar nuestro producto. Acompañarlo no significa fríamente la post venta, sino que la relación personal creada con cada uno de ellos y la disposición de atenderles y ayudarles cuando lo requieran. 

Es interesarte por sus problemas o por sus situaciones, más de lo que él se preocupa. Es anticiparte a su necesidad por el mismo conocimiento que tienes de él.

Cuando la amistad es genuina, los negocios serán para toda la vida, porque serás el vendedor o proveedor favorito de cada uno de tus clientes.

Habrás logrado distinguirte de los demás. Basta que te intereses genuinamente por lo que tus clientes desean obtener, por lo que desean lograr.

Lograr la magia de la conexión es mágico, tú tienes la responsabilidad de enamorar a tus clientes en cada uno de tus pasos.

Generalmente un cliente deja de ser prospecto con una compra de bajo valor. Pero al tener la confianza plena en que tú te interesas por él y velas por sus intereses, las inversiones en los negocios crecerán. Solo debes enfocarte en cada uno de ellos y conocerlos en verdad.

Es un proceso que toma tiempo, pero con en vender vendiendo decimos, las acciones enfocadas son las que construyen los grandes resultados.

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Te deseo excelentes ventas!